Change of Plans

mayo 18, 2016

God, grant me the serenity to accept the things I cannot change, courage to change the things I can, and wisdom to know the difference.                 
                                                           
-Mr Brooks (2007)

Recuerdo el momento en el que estaba en preparatoria y una empresa fue a mi escuela a hacernos un test de ubicación para decirnos qué era a lo que debíamos dedicarnos en un futuro, a mí me salió que yo debía ser política; resultado que fue completamente ignorado.

En realidad mi vida fue así, yo soñaba con ser diseñadora de modas y en el último año de prepa decidí entrar al área de Químico/Biológico, nada más porque en esos tiempos me gustaba la química, poco después empecé a pensar que podía estudiar Ingeniería Nuclear en el MIT, después pensé en Ingeniería Química en la UDLAP porque imaginé que estaban en un laboratorio combinando sustancias y haciendo cosas explotar, no trabajando en la industria de alimentos; así que finalmente opté por Medicina.

Al entrar a Medicina, todos los profesores nos preguntaban qué especialidad queríamos hacer, porque por supuesto que actualmente no importas como médico si no tienes una especialidad, por lo tanto todos contestamos, para ese entonces yo estaba enamorada del cerebro, simplemente por ser complejo y delicado, contesté que quería ser neurocirujana.

Seguí el resto de mi carrera con la misma idea, era la más alta en la clase de Neuroanatomía, mis presentaciones en Neurología eran impecables, se notaba a leguas que ese tema me interesaba. Un día me puse a platicar con un par de médicos otorrinolaringólogos y me preguntaron por mi especialidad, les contesté lo mismo de siempre y esta vez no fue una respuesta positiva, sino que me empezaron a decir que como mujer no era una buena especialidad debido a que no iba a tener tiempo para estar con mi familia, que iba a ser difícil criar hijos, etc. Cosas las cuales en ese momento dije “meh, fuck it”.

Después entré al Internado, busqué a propósito a un neurocirujano y lo que pretendía era no separarme de él, ser su chicle y aprender mucho, elegí mi primera rotación con él…me di la arrepentida de mi vida, olvidé que Neurocirugía no eran sólo tumores y cosas emocionantes. Después de ese mes, deseché por completo la idea de ser neurocirujana y cambié por oftalmología.

Al final de mi carrera empecé a investigar acerca del ENARM, de cómo te puedes inscribir, qué se necesita para entrar a cada especialidad, etc. después viví un año en Houston y durante ese tiempo me di cuenta que quiero regresar, así que adiós especialidad en México. Me casé con la idea de regresar a Estados Unidos una vez terminado mi servicio social, ahora creo que probablemente no sea la mejor idea regresar justo en este momento e igual y me conviene cosechar un poco de experiencia en un lugar más accesible…como México.

Toda mi vida han sido cambios de planes, siempre he tenido planes desde la A hasta la Z, incluso en el momento en el que menos esperaba, uno tiene que ser flexible y no ser una hormiga al momento en el que algo cambia, tienes que ajustarte a las circunstancias y siempre pensar que tal vez lo que es mejor para ti está en cambiar. Además, ¿Quién dice que un cambio de planes no es bueno? Lo hemos visto en las películas, el plan B siempre funciona.

plankz

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